14 agosto 2026

Francia encara su quinta ola de calor en el peor verano desde que hay registros

 


El país vive ya 17 días consecutivos con temperaturas extremadamente altas y un total de 83 departamentos del país están en alerta.

Francia sufre desde hace 17 días una nueva ola de calor, la tercera desde que empezó oficialmente el verano y la quinta desde el mes de mayo, cuando arrancó el primero de estos episodios sofocantes. Estamos aún a mediados de agosto y este es ya el verano de todos los récords en Francia: el más caluroso desde que hay registros y el peor en materia de incendios de la historia. También el más seco. La canícula de finales de junio, que dejó 6.000 muertos en poco más de una semana, es la más mortífera que se ha vivido, peor incluso que la del verano de 2003, cuando hubo 15.000 muertes vinculadas a las altas temperaturas en poco más de 15 días. Aquel año, sin embargo, no se vivieron cinco episodios seguidos con apenas unas semanas de tregua.

La actual canícula arrancó el pasado 28 de julio y desde entonces el país vive temperaturas excepcionalmente altas. Son 17 días sin tregua con el pico de intensidad este jueves y viernes, lo que convierte esta ola en la tercera más larga desde que hay registros. Este viernes algunas zonas del oeste del país superarán los 40 grados y el termómetro también superará esta barrera en ciudades como París, Lyon o Toulouse, con temperaturas 10 grados por encima de la media.

Hay 83 departamentos del centenar que tiene el país en alerta naranja por calor, con 46 millones de personas expuestas a temperaturas superiores a los 35 grados. Está previsto que el actual episodio de calor empiece a remitir este fin de semana en Bretaña y Normandía, en el norte del país, antes de dar tregua al resto del territorio.

Según Météo France, la agencia francesa de meteorología, el mes de julio ha sido el más caluroso desde que hay registros, con una temperatura en el país de 25 grados de media, y también ha sido el tercero con menos lluvias, lo que crea los factores propicios para que “haya un riesgo importante de incendios”, advierten en Météo France. Unas 115.000 hectáreas han sido arrasadas por los fuegos en lo que va de verano, según el último balance del ministerio del Interior, de finales de julio. Sólo el del departamento de Gironda de hace dos semanas arrasó 42.000 y ya es el más grave que ha sufrido Francia en tiempos de paz.

Como consecuencia de estas repetidas y precoces canículas, el país vive una sequía también histórica, lo que ha llevado al Gobierno a convocar un gabinete de crisis esta misma semana para estudiar medidas y ayudas a los agricultores y también para las zonas afectadas por los incendios. La ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, anunció este miércoles que las olas de calor de este verano y los fuegos le van a costar al país entre 10.000 y 15.000 millones de euros, lo que representa entre 0,3 y 0,5 puntos del PIB. Las sucesivas catástrofes climáticas podrían arañarle así medio punto al modesto 1% de crecimiento previsto para este año.

El 70% del territorio está sometido a algún tipo de restricción de agua y unas 400.000 personas de 80 municipios sufren directamente cortes en el agua corriente y se abastecen gracias a cisternas o agua embotellada, según datos facilitados por la titular de Transición Ecológica. Además, 48 departamentos (la mitad del país) están en nivel de crisis, que implica la prohibición de lavar vehículos, regar campos deportivos o llenar las piscinas. Todo el territorio nacional está en nivel de vigilancia y las centrales nucleares han tenido que reducir su actividad un 20%.

Este verano puede ser además el más mortífero, después del de 2003, que dejó 15.000 fallecidos en dos semanas. A finales de julio, el Ministerio de Sanidad actualizó las cifras de muertes vinculadas a la ola de calor que se vivió a finales de junio, la más dura por la intensidad y la duración. Se cobró la vida de 6.000 víctimas, la mayoría gente de avanzada edad. En esa semana hubo más fallecidos vinculados a las altas temperaturas en un solo día que durante el pico de la pandemia del covid.

Esta ola de calor es la número 54 en Francia desde 1947, aunque Météo France recuerda que la mitad se ellas se han producido después de 2010 en un contexto de evidencia de cambio climático. Este verano ha sido excepcional por la continuidad de las canículas en un periodo de apenas dos meses.

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