14 julio 2026

Día Nacional de Francia: origen, historia, por qué se celebra el 14 de julio y qué fue la toma de la Bastilla

 

Cada 14 de julio, Francia se paraliza para celebrar su fiesta nacional. Desfiles militares, aviones dibujando la bandera tricolor sobre París y un espectáculo de fuegos artificiales junto a la Torre Eiffel convierten la jornada en uno de los días más importantes del calendario francés.

Pero detrás de la celebración hay mucho más que un acto institucional. El origen del 14 de julio está ligado a uno de los episodios que cambió para siempre la historia de Europa: la toma de la Bastilla, considerada el inicio simbólico de la Revolución Francesa y el nacimiento de los ideales modernos de libertad, igualdad y fraternidad.

¿Por qué Francia celebra su fiesta nacional el 14 de julio?

Aunque popularmente se identifica con el asalto a la Bastilla en 1789, el 14 de julio conmemora en realidad dos acontecimientos históricos. El primero es la toma de la Bastilla, que marcó el comienzo de la Revolución Francesa. El segundo, mucho menos conocido, es la Fiesta de la Federación, celebrada exactamente un año después, en 1790, como símbolo de reconciliación y unidad nacional tras los primeros meses de la revolución.

Macron cambia el color de la bandera de Francia

Cuando la Tercera República buscó una fecha para establecer una fiesta nacional permanente, en 1880, eligió deliberadamente el 14 de julio porque permitía rendir homenaje tanto al espíritu revolucionario como al deseo de unidad del país.

Cada 14 de julio, Francia se paraliza para celebrar su fiesta nacional. Desfiles militares, aviones dibujando la bandera tricolor sobre París y un espectáculo de fuegos artificiales junto a la Torre Eiffel convierten la jornada en uno de los días más importantes del calendario francés.

Pero detrás de la celebración hay mucho más que un acto institucional. El origen del 14 de julio está ligado a uno de los episodios que cambió para siempre la historia de Europa: la toma de la Bastilla, considerada el inicio simbólico de la Revolución Francesa y el nacimiento de los ideales modernos de libertad, igualdad y fraternidad.

¿Por qué Francia celebra su fiesta nacional el 14 de julio?

Aunque popularmente se identifica con el asalto a la Bastilla en 1789, el 14 de julio conmemora en realidad dos acontecimientos históricos. El primero es la toma de la Bastilla, que marcó el comienzo de la Revolución Francesa. El segundo, mucho menos conocido, es la Fiesta de la Federación, celebrada exactamente un año después, en 1790, como símbolo de reconciliación y unidad nacional tras los primeros meses de la revolución.

Macron cambia el color de la bandera de Francia

Cuando la Tercera República buscó una fecha para establecer una fiesta nacional permanente, en 1880, eligió deliberadamente el 14 de julio porque permitía rendir homenaje tanto al espíritu revolucionario como al deseo de unidad del país.

¿Qué fue la toma de la Bastilla?

A finales del siglo XVIII, Francia atravesaba una profunda crisis económica, política y social. La monarquía de Luis XVI sufría una enorme falta de recursos, mientras la población soportaba una fuerte presión fiscal, malas cosechas y una creciente desigualdad entre nobles, clero y pueblo llano.

La tensión aumentó cuando el rey destituyó a Jacques Necker, un ministro muy popular entre la población parisina. Muchos interpretaron aquel movimiento como el paso previo a una intervención militar contra la recién creada Asamblea Nacional.

'La Libertad guiando al pueblo' de Delacroix
'La Libertad guiando al pueblo' de Delacroix

El 14 de julio de 1789, miles de ciudadanos se dirigieron primero al Hôtel des Invalides, donde obtuvieron miles de fusiles. Sin embargo, necesitaban pólvora y munición. Su siguiente destino fue la fortaleza de la Bastilla, una prisión medieval que simbolizaba el poder absoluto de la monarquía.

Tras varias horas de enfrentamientos, los revolucionarios lograron tomar la fortaleza. Aunque en su interior apenas había siete prisioneros, la caída de la Bastilla tuvo un enorme valor político y simbólico: demostraba que el poder del rey ya no era incontestable. Desde entonces, aquella jornada se considera el punto de partida de la Revolución Francesa.

¿Cuándo se convirtió en fiesta nacional y cómo se celebra?

Aunque los acontecimientos ocurrieron a finales del siglo XVIII, el 14 de julio no fue declarado oficialmente fiesta nacional hasta 1880. La recién consolidada Tercera República buscaba una fecha capaz de representar los valores republicanos sin alimentar nuevas divisiones políticas. El 14 de julio reunía ambas dimensiones: la revolución que acabó con el absolutismo y la posterior aspiración de unidad nacional. Desde entonces, la jornada se celebra cada año en todo el país.

dia francia

El acto más conocido es el gran desfile militar de los Campos Elíseos, presidido por el presidente de la República y considerado uno de los más importantes del mundo. Miles de militares, vehículos blindados, unidades a caballo y aeronaves recorren el centro de París en un acto retransmitido a nivel internacional. La Patrouille de France, la patrulla acrobática del Ejército del Aire francés, sobrevuela la capital dejando los colores azul, blanco y rojo sobre el cielo parisino.

Mucho más que una fiesta

Más de dos siglos después, el 14 de julio sigue representando uno de los momentos fundacionales de la Francia moderna. La toma de la Bastilla simbolizó el fin del absolutismo y el comienzo de una nueva etapa política cuyos principios terminarían influyendo en buena parte de Europa y del mundo.

Por eso, más allá de los desfiles o los fuegos artificiales, el Día Nacional de Francia continúa siendo una celebración de la democracia republicana y de unos valores que nacieron en plena Revolución Francesa y que siguen formando parte de la identidad del país.


Senador Bianchi y colegas del PPD: “Intentaron ser el PDG del Senado, pero ni pañales les dieron”

El senador independiente Karim Bianchi criticó el fallido acuerdo entre un grupo de senadores del PPD y el Gobierno por la megarreforma, calificó a los parlamentarios como “ingenuos” y aseguró que terminaron siendo engañados durante la negociación sobre la invariabilidad tributaria.

El senador independiente por Magallanes, Karim Bianchi, lanzó duras críticas contra un grupo de senadores del PPD por la fallida negociación que sostuvieron con el Gobierno en torno a la invariabilidad tributaria contemplada en la Ley Miscelánea.

Las declaraciones se producen luego de que la Comisión de Hacienda del Senado aprobara la fórmula acordada inicialmente entre el Ejecutivo y parte de la bancada del PPD, negociación que terminó tensionándose cuando el Ministerio de Hacienda intentó reducir el impuesto corporativo desde 23% a 22%, modificación que posteriormente fue retirada.

En ese contexto, Bianchi cuestionó la forma en que algunos parlamentarios enfrentaron las conversaciones con el Ejecutivo y los calificó de “ingenuos”.

“El PPD es el PPD, y Pedro Araya es Pedro Araya. Pedro Araya no se saca la foto, Pedro Araya negocia o conversa por el costado, y se saca la foto un par de senadores ingenuos que le entregaron la indicación ya hecha”, afirmó en conversación con Al Pan Pan de El Mostrador, con Mirna Schindler.

El parlamentario sostuvo que las modificaciones acordadas no alteraban de manera sustancial el régimen de invariabilidad tributaria. “Ni siquiera era un cambio, porque en realidad cuando uno ve los rangos de millones de dólares en el cual se podrían acoger a una u otra invariabilidad, es lo que va a suceder en la práctica. Si al gobierno le interesa la invariabilidad alta para la inversión minera, le trajeron una indicación ya escrita, en la cual firmaron”, señaló.

Asimismo, aseguró que los legisladores desconocían el contenido de la propuesta que respaldaron y terminaron siendo perjudicados por el Ejecutivo. “No tenían ni idea lo que firmaron, sacaron la foto, hicieron el ridículo, y después se vieron con la sorpresa de que además de eso, los engañaron, porque les dijeron: ‘Miren, nosotros avanzamos en esto, pero ahora vamos a retroceder en cuanto al rango de recaudación'”, sostuvo.

Finalmente, Bianchi ironizó sobre el episodio y comparó la estrategia de los senadores con la del extinto Partido de la Gente (PDG). “Yo no sé lo que van a hacer, pero intentaron irse por un camino paralelo, intentaron ser el PDG del Senado, pero ni pañales les dieron, entonces mal les fue”, concluyó.

Nuevo revés para Canal 13: Corte rechaza otra vez su intento para permitir que periodistas y técnicos trabajen durante huelgas por ser “servicios mínimos”


La Corte de Apelaciones de Santiago desestimó el recurso de nulidad presentado por Canal 13 y mantuvo el rechazo a su solicitud de calificación de servicios mínimos, en un conflicto iniciado en 2023 y que ya había sido rechazado en instancias administrativas y judiciales.

La Corte de Apelaciones de Santiago rechazó este lunes el recurso de nulidad interpuesto por Canal 13 en contra de la Dirección del Trabajo, por haberles negado la calificación de servicios mínimos. La solicitud fue rechazada en dos instancias administrativas por la Dirección Regional y la Dirección Nacional del Trabajo y en dos instancias judiciales, en el Juzgado Laboral y la Corte de Apelaciones de Santiago.

En una primera instancia, Canal 13 había hecho una solicitud a la Dirección del Trabajo para que ciertos cargos, como operadores de emisión, operador de sala máster, periodistas y productores informativos, editores periodísticos, directores de programas, entre otros, calificaran como “servicios mínimos y equipos de emergencia”, es decir, personal que debe seguir trabajando aun si el resto de los trabajadores ejerce el derecho a huelga.

Este proceso empezó en 2023, cuando el canal hizo el requerimiento. La Dirección del Trabajo solicitó un informe técnico al Consejo Nacional de Televisión, quien concluyó que la calificación de servicios mínimos no es estrictamente necesaria, ya que existen otras alternativas para evitar el posible daño que el ejercicio de la huelga podría generar, y que el CNTV podría autorizar caso a caso la interrupción de transmisiones por huelga. Asimismo, los trabajadores del Sindicato Nacional de Trabajadores de Canal 13 manifestaron su total disconformidad con la solicitud de la empresa.

La pelea del canal

Así, fue como se rechazó por primera vez el requerimiento por la Dirección Regional del Trabajo. El argumento central del rechazo, el cual se sostuvo en todas las instancias, fue que la concesión no constituye a un “bien corporal” sino un derecho, y que su servicio no es “estrictamente necesario”, ya que la población dispone de otros canales para informarse, por lo que no se cumplían los requisitos que exige la ley..

Luego de eso, Canal 13 interpuso un recurso jerárquico ante el Director Nacional del Trabajo, en contra de la resolución regional. Esto fue rechazado y se confirmó lo resuelto por la Dirección Regional.

Posteriormente, Canal 13 presentó una reclamación judicial ante el 1° Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, solicitando que se deje sin efecto la resolución y que se le reconozcan los servicios mínimos que pedía el canal originalmente. Por tercera vez, el reclamo fue rechazado en todas sus partes, por los mismos argumentos.

Por último, Canal 13 presenta un recurso de nulidad contra la sentencia, la cual fue rechazada con costas, explicando que es una causa mal interpuesta, ya que se pretendía una relectura de la prueba, lo que es inadmisible en sede de nulidad.

“Que a mayor abundamiento, incluso pasando por alto la relectura que pretende directamente de la prueba rendida, lo cierto es que el recurso aborda en su postulado un cuestionamiento jurídico a los conceptos y definiciones de índole legal plasmadas en el fallo, lo que vuelve a evidenciar que no se busca modificar el juicio probatorio de la decisión”, se lee en el fallo.

“Que, como corolario de lo expuesto, sólo resta desestimar el arbitrio en cuestión”, concluye.



«Magnifica Humanitas», primera encíclica del Papa León XIV.

 

«Magnifica Humanitas», primera encíclica del Papa León XIV



«Magnifica humanitas» claves para comprender la primera encíclica del Papa León



León XIV ha publicado su primera encíclica «sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial». El documento ve la luz 135 años después de la Rerum novarum de León XIII, que inauguró el magisterio pontificio contemporáneo sobre la llamada «cuestión social».

Esta efeméride confiere a Magnifica humanitas un cariz especial. Antes de abordar el tema central de la encíclica, León XIV ha querido sintetizar la doctrina social de la Iglesia a lo largo de estos 135 años y detenerse en el estatuto teológico de esta enseñanza. La encíclica es, en consecuencia, un texto extenso —245 puntos— que no solo afronta los desafíos de la inteligencia artificial, sino que repasa y actualiza la doctrina católica sobre las grandes cuestiones sociales: política, economía, trabajo, familia, educación y paz, a la luz de la era digital.

Ofrecemos a continuación una síntesis de las ideas principales del documento.

Una revolución comparable a la de la Rerum novarum

El Papa considera que la revolución informática posee una relevancia semejante a los cambios sociales y económicos que impulsaron a León XIII a escribir la Rerum novarum. Por eso ofrece una reflexión profunda sobre estas cuestiones haciendo especial hincapié en la inteligencia artificial.

Una de sus primeras ideas es que todos los hombres puedan beneficiarse de la revolución digital, y no solo unos pocos: «Un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza a todos un acceso igualitario a las oportunidades, protege a los más pequeños y a los más frágiles, se opone al odio y a la desinformación, y somete a control público el uso de los datos y de las tecnologías, de modo que el criterio no sea sólo el beneficio sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos» (80).

Humanismo cristiano y discernimiento tecnológico

León XIV se sitúa en la tradición del humanismo cristiano. El Pontífice se pregunta si las innovaciones tecnológicas «¿contribuyen realmente a hacer crecer a las personas y a los pueblos en humanidad y fraternidad, en el respeto a la Casa común y a las generaciones futuras?» (86), y trae a la consideración unas palabras de Romano Guardini: «El hombre moderno no está preparado para utilizar el poder con acierto» (93).

«El progreso técnico, apunta el Papa, valioso en sí mismo, requiere un discernimiento sobre la visión antropológica que lo guía y los fines que persigue» (95). No se trata de rechazar la revolución digital, pero tampoco de aceptarla acríticamente.

¿Qué distingue la inteligencia humana de la artificial?

Uno de los fragmentos más significativos es aquel en el que León XIV distingue la inteligencia humana de la artificial: «hay que evitar el equívoco de equiparar esta "inteligencia" a la humana. Estos sistemas imitan ciertas funciones de la inteligencia humana. Al hacerlo, a menudo la superan en velocidad y amplitud de cálculo, ofreciendo beneficios concretos en numerosos campos. Y, sin embargo, esta potencia sigue ligada exclusivamente al tratamiento de datos: las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias» (99).

El Papa advierte asimismo del riesgo de la comodidad que ofrece la tecnología: «La velocidad y la sencillez con la que es posible obtener indicaciones, elaboraciones complejas, contenidos mediáticos y formas de asistencia concreta simplifican nuestras vidas, pero también pueden acostumbrarnos a delegar demasiado y a buscar respuestas rápidas, debilitando el juicio personal y la creatividad» (100).

La IA no es moralmente neutra

Una idea importante de la encíclica es que «no podemos considerar a la IA como moralmente neutra» (104). El Papa hace un llamamiento decidido a quienes desarrollan sistemas de IA para que traten «con la debida seriedad los valores que infunden en sus proyectos: con transparencia, con responsabilidad hacia las comunidades involucradas y con atención a verificar que lo que se cultiva sea realmente un bien» (111).

La persona, llamada a la relación, no a la optimización

León XIV señala que la eficiencia no debe convertirse en la medida del valor humano: el ser humano «es tentado a considerarse como un proyecto que debe optimizarse más que como una criatura llamada a la relación y a la comunión» (112). La salvación no viene de la técnica, sino de Dios: «una cosa es integrar las tecnologías en una visión humana y relacional; otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecia el límite y promete una "salvación" puramente técnica» (117).

En este mismo sentido, el Papa subraya una diferencia esencial entre la lógica del algoritmo y la experiencia humana: «Para un algoritmo, el error es algo que hay que corregir; para una persona, puede ser el inicio de un cambio profundo. El futuro de una persona no es calculable, sino que está confiado a su libertad ―elevada por la inagotable gracia divina― y a las relaciones que cultiva» (128).

Un humanismo que no rechaza la ciencia

León XIV lo afirma con claridad: «El humanismo cristiano no rechaza la ciencia ni la técnica, sino que las asume con gratitud y realismo, y las sitúa "con los pies en la tierra" dentro de una vocación más alta. La inteligencia creativa del ser humano es un don que puede aliviar sufrimientos y abrir nuevas posibilidades, pero debe permanecer ordenada al bien común, a la justicia, al cuidado de los frágiles y de la creación. En este sentido, la verdadera alternativa no está entre el entusiasmo y el miedo, sino entre dos modos de construir: un progreso que sirve a la persona y a los pueblos, o un progreso que los doblega a lógicas de poder» (129).

Educación, jóvenes y trabajo

El documento dedica una atención particular a la educación de los jóvenes en el uso de la tecnología. El Papa advierte que «Tener un teléfono móvil personal demasiado pronto y utilizarlo sin el control de los adultos puede acentuar la fragilidad y favorecer las adicciones en los jóvenes, exponiéndolos a dinámicas de aislamiento, acoso y ciberacoso, así como a la presión para compartir imágenes íntimas o datos sensibles» (141).

También urge promover en la escuela «una verdadera higiene de la atención: ritmos que incluyan silencio, estudio reflexivo, lectura, análisis ponderado; sin estos elementos, la libertad interior puede verse comprometida» (146).

En el ámbito laboral, la encíclica es igualmente clara: «Sin duda, es deseable que la tecnología libere al hombre de trabajos especialmente pesados, repetitivos o peligrosos y que ofrezca un apoyo inteligente a la actividad humana, pero la norma general debe seguir siendo la protección de los puestos de trabajo y del papel insustituible de la persona. El objetivo de obtener mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo, porque la persona humana es un fin y no un medio, y el orden económico debe permanecer subordinado a su dignidad y al bien común» (152).

Colonialismo digital y paz

El Papa aborda asimismo la existencia de un colonialismo digital, tanto por la mano de obra que se explota en los procesos de la industria digital como por la recopilación de datos que no se emplean justamente. En definitiva, se trata de que la era digital no deshumanice al hombre, sino que se persiga una sociedad fundada en el respeto a la persona y la paz entre los pueblos.

El Papa alude a la superación del concepto de "guerra justa" siguiendo ya una enseñanza expresada por el Papa Francisco. No se trata de anular la licitud de la legítima defensa (enunciada en el Catecismo de la Iglesia Católica), pero sí la de ser críticos con los discursos belicistas y trabajar por una cultura de la paz. En este sentido, las redes sociales y demás instrumentos digitales, incluida la IA, empleados mal, pueden ser muy eficaces para promover las confrontaciones entre países y grupos sociales. Por eso León XIV pide una apuesta decidida por la paz y por la búsqueda de alternativas a la guerra.

León XIV no ignora cómo la inteligencia artificial puede ponerse al servicio de la guerra, y reivindica «instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón. El recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles» (192).

Conclusión cristológica

El documento concluye con un horizonte cristológico, exaltando la Eucaristía y el papel de la Virgen en la historia de la salvación: «Lo que salva al hombre es el amor divino que desciende hasta el punto más frágil de su historia y la regenera desde lo profundo» (222).

La última idea que deja el Papa es una invitación a la esperanza y a la responsabilidad: «educar a las nuevas generaciones para que logren creer que la evolución de las tecnologías no sigue un camino inevitable, sino que puede estar orientada por la responsabilidad personal y colectiva, constituye uno de los servicios más valiosos al bien común» (238).

Salud: más allá de las listas de espera

 Aunque las listas de espera concentran gran parte del debate público, existen otros problemas que comprometen la calidad y sostenibilidad del sistema de salud. Esta edición de Voces del CEP analiza las brechas en la atención del cáncer y el alto gasto de bolsillo que enfrentan las familias chilenas, proponiendo medidas para mejorar la oportunidad de la atención y fortalecer la protección financiera de los pacientes.

El acceso oportuno a la salud se ha consolidado como una de las principales fuentes de angustia de las familias chilenas. Aun cuando en los últimos años la discusión política se ha concentrado en otras áreas de interés público –como la seguridad y el crecimiento económico–, en la reciente Encuesta CEP N°96 la salud se sitúa como la segunda prioridad ciudadana, muy por encima de educación, pensiones o empleo. Y lo cierto es que no se trata solo del miedo a enfermar o de llegar tarde a un diagnóstico, sino también de cuestiones económicas: el 84% de las personas teme no poder pagar los costos que no están cubiertos por el sistema, lo que da cuenta de que, independiente de otras variables sociodemográficas, se trata de una preocupación transversal en la población.

La administración del presidente José Antonio Kast asumió en un clima de frustración y altas expectativas, y definió la situación sanitaria como una “emergencia social”: ningún ciudadano debería perder la vida esperando atención. El ejemplo más claro del drama que hoy se vive en salud dice relación con la espera. En Chile hay cientos de miles de personas que aguardan una hora con un especialista o una cirugía no cubierta por el GES, en plazos que con frecuencia superan el año. Al 31 de diciembre de 2025, las listas de espera No GES alcanzaron 2.889.833 registros, de los cuales el 85,3% corresponde a la primera atención de especialidad realizada por el profesional correspondiente según la necesidad sanitaria u otro requerimiento clínico, también denominado “consulta nueva especialidad” (CNE).

Ahora bien, existen otros problemas menos conocidos, pero igualmente relevantes de enfrentar. El propósito de este Voces del CEP es, precisamente, mirar más allá de lo contingente. El análisis se concentra en dos nudos críticos que condicionan la sostenibilidad del sistema: i) la falta de suministros para enfrentar el cáncer, que hoy es la segunda causa de muerte en Chile, en camino a convertirse en la primera; y ii) el persistente y elevado gasto de bolsillo de los hogares en salud.

 

La atención inoportuna

En diez regiones de Chile, el cáncer encabeza la mortalidad y se estima que pronto lo hará a nivel nacional[6]. En 2025 se diagnosticaron 63.274 nuevos casos y se estima que para 2035 serán cerca de 80.000.

Frente a esta realidad, el Estado asumió un compromiso explícito: a través del GES se garantiza a cada paciente oncológico un tratamiento oportuno en más de 20 tipos de cánceres. Cumplir ese compromiso es una cuestión de vida o muerte[7]: una revisión sistemática publicada en BMJ (Hanna et al., 2020)[8], con más de 1,2 millones de pacientes, mostró que cada cuatro semanas de retraso en iniciar el tratamiento del cáncer la mortalidad aumenta entre 6 y 13%, y que ese efecto es particularmente significativo en el caso de la radioterapia.

Sin embargo, el Estado no solo no ha logrado llegar siempre a tiempo, sino que además la cantidad de retrasos GES por cáncer se ha ido acumulando en estos años. El año pasado se alcanzó el punto más alto de la última década. Entre diciembre de 2020 y diciembre de 2025, los retrasos aumentaron 300%, pasando de 4.758 a 19.046. Estos casos representan el 24% de las prestaciones atrasadas para 78.594 personas que conforman la lista de espera GES en el país.

Al analizar los retrasos en cáncer y desagregarlos por tipo, el 28% corresponde al cervicouterino, ocupando el primer lugar con 5.391 prestaciones atrasadas, en su mayoría en diagnóstico (46%) y tamizaje (40%). Si bien esta variante siempre estuvo entre los tres tipos con más prestaciones atrasadas, durante 2025 tuvo un alza importante porque pasó de 2.842 retrasos en diciembre de 2024 a más de 5.000 en 2025, lo que significa un aumento del 90%[9].

Los retrasos se explican por múltiples factores: falta de gestión, datos de pacientes poco actualizados, ausencia de profesionales en regiones e infraestructura. La radioterapia es uno de los principales tratamientos para los diferentes cánceres del GES y hay un vacío enorme que no hemos sido capaces de subsanar. Al cierre de 2025 se registraron 863 prestaciones GES de radioterapia con retraso, cifra inferior a las 1.278 observadas en 2024. No obstante, al analizar los datos por territorio, la realidad muestra marcadas diferencias entre regiones.

El Maule presentó la tasa más alta de retrasos del país, con 20,6 prestaciones atrasadas por cada 100 mil habitantes, más de cuatro veces el promedio nacional (4,7). Le siguieron Valparaíso con una tasa de 10,3; Ñuble con 5,5; Biobío con 5,0; y Antofagasta con 4,9 retrasos por cada 100 mil habitantes. Los principales problemas de salud de esas regiones correspondieron a cáncer de mama, que representó el 49% de los retrasos (422 prestaciones), seguido por cáncer de próstata con un 31% (266) y cáncer colorrectal con un 8% (73)[10].

Para atender esta demanda, Chile requiere una mayor adquisición de tecnología adecuada. La comparación internacional revela un problema estructural de fondo. Según datos de la OCDE y la IAEA, Chile dispone de cerca de 2,3 aceleradores lineales por millón de habitantes: en torno a la mitad de la mediana de la OCDE (cercana a 5), aunque por sobre el promedio latinoamericano (alrededor de 1,3)[11]. A esa brecha de equipamiento se suma la escasez y concentración de los recursos humanos: de los 137 especialistas en radioterapia oncológica registrados, un tercio ejerce en la Región Metropolitana, mientras Ñuble, Coquimbo, Arica y Aysén no cuentan con ninguno, y ocho de las dieciséis regiones carecen de un centro público de radioterapia[12]. La oportunidad del tratamiento termina dependiendo del lugar donde vive el paciente.

Así, la pregunta de fondo es cómo honrar esa garantía con eficiencia sin que el domicilio defina el pronóstico. Proponemos tres posibles soluciones:

1. En primer lugar, hacer efectiva la garantía. Cuando la red pública no puede cumplir el plazo, el paciente debe poder resolver su atención en otro prestador –público o privado– con financiamiento asegurado. La capacidad instalada del país debe usarse de forma complementaria y oportuna. Esto no ocurre actualmente. En 2025, de 78.594 personas con garantías de oportunidad GES incumplidas, solo 30.826 fueron vistas en un segundo prestador (ver Gráfico 1[13]). En consecuencia, urge identificar los factores que dificultan que los pacientes elegibles para ser atendidos en un segundo prestador hagan valer la garantía.

 

(Puedes ver la figura en mayor detalle haciendo clic aquí)

 

2. Se debe descentralizar los recursos humanos y el equipamiento, con incentivos concretos para atraer a especialistas a regiones. Esto es especialmente relevante para los tratamientos de radioterapia.

3. Por último, es indispensable fortalecer la transparencia mediante la publicación de un panel público –desagregado por región y prestador y con los tiempos de espera efectivos– para orientar la asignación de recursos y exigir resultados.

 

Gastos de los hogares en salud

En proporción al tamaño de su economía, Chile gasta en salud más que las economías desarrolladas. Mientras en nuestro país el desembolso en salud es de 10,5% del PIB (2024), el promedio de la OCDE es de 9,3%[14]. Sin embargo, la historia es otra si comparamos este gasto per cápita: mientras en Chile se destinan USD 3.749 per cápita, el promedio OCDE es de USD 5.967 (ver Gráfico 2[15]). A esta realidad se suma un problema de fondo: el aporte privado a salud en Chile es excesivamente alto. Según datos OCDE, el 35% del gasto en salud en Chile proviene del gasto de bolsillo[16].

 

(Puedes ver la figura en mayor detalle haciendo clic aquí)

 

El gasto directo que realizan los hogares en salud ha crecido sostenidamente en la última década. Si en 2018 el desembolso total en salud por parte de las familias chilenas era de $7.815.796 millones reales, en 2024 la cifra se elevó hasta los $12.847.397 millones[17].

Este gasto privado no sería un problema si es que fuera el síntoma de una ciudadanía que, preocupada por su salud, destina parte importante de sus recursos en su cuidado. Sin embargo, este costo obedece a otros factores. En términos generales, el gasto de bolsillo en salud se ha concentrado en copagos por exámenes, imágenes y hospitalizaciones –los llamados gastos compartidos–, incluso por sobre el gasto en medicamentos. En efecto, en 2024 el gasto en fármacos alcanzó el 14%, mientras que los gastos compartidos pasaron a ser el 86% del total[18] (ver Gráfico 3[19]).

 

(Puedes ver la figura en mayor detalle haciendo clic aquí)

 

Esta importante proporción de gastos compartidos con respecto al gasto de bolsillo se explica, en buena medida, porque los seguros de salud, tanto Fonasa como las Isapres, cubren montos que muchas veces están por debajo del valor real que cobran los prestadores. Por ejemplo, una resonancia magnética puede tener una cobertura cercana a los 80 mil pesos, pero su precio de mercado suele rondar los 150 mil. Esa diferencia debe ser pagada directamente por el paciente en el momento de la atención.

En consecuencia, se trata de un costo que deteriora la capacidad adquisitiva de las familias, así como también la salud pública. Según la Encuesta CIPS UDD, debido al aumento de los costos en salud la mitad de las familias tuvo que dejar de consumir otros bienes; el 30% se vio en la obligación de endeudarse; y el 19% debió dejar de consumir bienes o servicios esenciales. El elevado gasto personal en salud no impacta solo en la dimensión económica de las familias, ya que también conlleva riesgos para la salud pública: el 30% de los encuestados reconoció haber comprado medicamentos en ferias libres[20].

En definitiva, el sistema de salud chileno no ofrece protección financiera adecuada a los pacientes. Las orientaciones de política pública deberían atender de manera simultánea objetivos que a menudo se presentan como excluyentes:

  1. Avanzar hacia un modelo en que las aseguradoras no solo financien la atención cuando la enfermedad ya esté presente, sino que también tengan incentivos para promover la prevención, el diagnóstico precoz y el manejo oportuno de enfermedades crónicas. El gasto en prevención representa una inversión para el sistema en su conjunto y para el paciente, ya que posibilita un diagnóstico temprano y tratamiento oportuno de enfermedades futuras.
  2. Fortalecer la protección financiera, asegurando que, cuando una persona enfrente un problema de salud, exista un mecanismo de financiamiento capaz de responder oportunamente y de sostener los costos de la atención, evitando que la enfermedad se transforme también en una crisis económica para las familias.
  3. Facilitar el acceso a medicamentos de pacientes crónicos mediante receta electrónica renovable, despacho a domicilio, convenios con farmacias de barrio y dispensadores automáticos.

 

Conclusión

La salud se ha transformado en una de las principales fuentes de inseguridad para los chilenos. No solo por el temor a enfermar, sino porque un diagnóstico negativo puede significar meses de espera, gastos difíciles de asumir y, en demasiados casos, una atención poco oportuna y eficiente. Frente a la desprotección financiera del sistema de salud, los chilenos sienten que enfermarse es también empobrecerse. Las cifras muestran que el problema no responde a una única causa. Conviven listas de espera persistentes, brechas de infraestructura y personal, altos gastos de bolsillo y dificultades para garantizar tratamientos en patologías tan sensibles como el cáncer.

Los esfuerzos recientes por enfrentar las urgencias más críticas son valiosos y deben ser reconocidos. Sin embargo, la magnitud de los desafíos obliga a mirar más allá de las respuestas de corto plazo. La evidencia presentada en estas páginas sugiere que el problema central no es únicamente cuánto gasta Chile en salud, sino cómo se organizan esos recursos para ofrecer protección efectiva a las personas.

En ese contexto, fortalecer la protección financiera de los hogares, mejorar la oportunidad de la atención y aprovechar de manera más eficiente las capacidades existentes en los sectores público y privado no son objetivos contrapuestos, sino complementarios. Un sistema de salud moderno debe ser capaz de avanzar simultáneamente en esas tres dimensiones, poniendo al paciente en el centro de las decisiones y no a las instituciones que lo componen.


Notas al pie

[1] Centro de Estudios Públicos.

[2] Centro de Estudios Públicos.

[3] Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo.

[4] Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo.

[5] Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud Facultad de Gobierno de la Universidad del Desarrollo.

[6] Ministerio de Salud de Chile. Plan Nacional del Cáncer 2018–2028 y Plan Nacional del Cáncer 2022–2027 (el cáncer es la segunda causa de muerte y la primera carga de enfermedad del país, y ya la primera causa de muerte en varias regiones). Complementado con IARC – Global Cancer Observatory, GLOBOCAN 2022 (estimación para Chile: 59.876 casos nuevos y 31.440 muertes). Disponibles en: https://www.minsal.cl y https://gco.iarc.fr [24 de junio de 2026].

[7] Ley N°19.966, que establece el Régimen de Garantías Explícitas en Salud (GES), y Ley N°21.258, Ley Nacional del Cáncer. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile. Disponible en: https://www.bcn.cl/leychile [24 de junio de 2026].

[8] Timothy P. Hanna, Will D. King, Stephane Thibodeau et al. “Mortality due to cancer treatment delay: systematic review and meta-analysis”. BMJ 371 (2020), m4087. https://doi.org/10.1136/bmj.m4087.

[9] CIPS UDD. Lista de espera 2025, cuarto trimestre. Universidad del Desarrollo, 2026. Disponible en: https://goo.su/VUXvw1T [24 de junio de 2026].

[10] CIPS UDD. Retrasos en prestaciones GES vinculadas a la radioterapia. Universidad del Desarrollo, 2026. Disponible en: https://gobierno.udd.cl/cips/files/2026/06/retrasos-prestaciones-ges-radioterapia.pdf [24 de junio de 2026]

[11] OCDE. Health at a Glance 2025, indicador «Radiotherapy equipment». OCDE Health Statistics, 2025; y Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA). Directory of Radiotherapy Centres (DIRAC). Disponible en: https://dirac.iaea.org [24 de junio de 2026]. La estimación de ~2,3 equipos por millón para Chile se derivan del cruce de estas bases.

[12] CIPS UDD. Retrasos en prestaciones GES vinculadas a la radioterapia. Universidad del Desarrollo, 2026. Disponible en: https://gobierno.udd.cl/cips/files/2026/06/retrasos-prestaciones-ges-radioterapia.pdf [24 de junio de 2026]

[13] Dirección de Presupuestos de Chile (Dipres). “Reporte de Evaluación y Monitoreo del programa Segundo Prestador del Fondo Nacional de Salud – Ministerio de Salud”. Ministerio de Hacienda, 2026. Disponible en: https://evaluacionymonitoreosesdipres.gob.cl/Reportes/EvaluacionMonitoreo2026?_id=8fiAuI6V%2BxxesWZzWV81ig%3D%3D [24 de junio de 2026].

[14] OCDE. Panorama general de la salud en 2025. OCDE, 2025. Disponible en: https://www.oecd.org/en/publications/2025/11/health-at-a-glance-2025_a894f72e/full-report/health-expenditure-in-relation-to-gdp_6e4c2773.html#indicator-d1e31734-ee3b5d101d [24 de junio de 2026]

[15] Organización Mundial de la Salud (OMS). “Global Health Expenditure Database”. Última modificación el 12 de diciembre de 2025. Disponible en: https://apps.who.int/nha/database [24 de junio de 2026].

[16] OECD, Data Explorer: Health expenediture and financing. Disponible en: https://stat.link/ksa3d6

[17] Información Económica de Salud. Gasto de Bolsillo en Salud. Ministerio de Salud, 2025. Disponible en: https://ies.minsal.gob.cl/reports/266 [26 de junio de 2026].

[18] Daniela Sugg. “Financiamiento y Evaluación para la Toma de Decisiones”. FEN Universidad de Chile, 2026

[19] Información Económica de Salud. Gasto de Bolsillo en Salud. Ministerio de Salud, 2025. Disponible en: https://ies.minsal.gob.cl/reports/266 [26 de junio de 2026].

[20] CIPS UDD y Panel Ciudadano. Gastos en medicamentos. Universidad del Desarrollo, 2022. Disponible en: https://goo.su/agz6eSF [24 de junio de 2026].


Sobre los autores

Juan Luis Ossa es licenciado en Historia por la Universidad Católica y doctor en Historia Moderna por St Antony’s College, Universidad de Oxford. Ha publicado en diferentes revistas especializadas y dos libros. Fue director ejecutivo del Centro de Estudios de Historia Política (UAI). Actualmente es investigador del CEP.

Alfonso España es cientista político y magíster en Historia de América Latina por la Universidad Diego Portales. Investigador con más de siete años de trayectoria en el análisis de políticas públicas y modernización del Estado. Actualmente es investigador del CEP.

Paula Daza es médico de la Universidad de Chile, especialista en Pediatría y magíster en Administración en Salud por la Universidad de los Andes. Ha desarrollado una trayectoria en políticas públicas en salud, gestión sanitaria y academia. Como subsecretaria de Salud Pública, lideró iniciativas estratégicas a nivel nacional durante la pandemia. Actualmente dirige el Centro de Políticas Públicas e Innovación en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo.

Elvira Tagle es kinesióloga de la Universidad Mayor y Magíster en Gestión en Salud de la Universidad del Desarrollo. Tiene experiencia en el rubro de la Salud Pública desempeñándose en diferentes cargos en el Ministerio de Salud, especialmente durante la pandemia del coronavirus.  Actualmente es investigadora de CIPS UDD.

Noelia Zunino es periodista de la Universidad Diego Portales y Magíster en Edición de Libros de la Universidad Diego Portales. Se ha desempeñado como periodista en diversos medios de comunicación, ha publicado libros y trabajado en el Estado como asesora comunicacional. Actualmente es Directora de Comunicaciones de la Facultad de Gobierno y Facultad de Educación de la Universidad del Desarrollo.