10 mayo 2020

Mayo, ¿el mes decisivo? El margen de maniobra para Piñera y el peligro de la segunda ola





La amenaza de colapso que se cierne sobre el sistema sanitario a raíz del rápido aumento de infectados -y el peligro de más y más muertes- marcarán lo que pase durante las próximas tres semanas, vistas como cruciales para la contención del virus. Sus consecuencias sociales y políticas incidirán en el destino de la gestión presidencial, cuyas posibilidades de dejar algo parecido a un "legado" dependerán de esto. Es lo que dibujan cuatro voces especialistas en distintas áreas.
13.518 contagiados activos (más de mil diarios por cuarta jornada consecutiva), 508 hospitalizados -419 con ventilación mecánica y 79 en estado crítico-, 294 muertos, un 82% de camas UCI ocupadas en Santiago. En términos gruesos, esta parte del cuadro no debería ser sorpresa para el gobierno porque desde hace meses sostiene que -como lo reiteró ayer la subsecretaria de Salud, Paula Daza- las primeras semanas de mayo iban a recibir el peak de infecciones, el peor momento y la fase crucial para ver si el sistema de salud resiste o colapsa. Pero con el virus lacerando ahora las comunas más vulnerables de la Región Metropolitana, la cuarentena obligatoria más masiva hasta la fecha (5,5 millones en el país) y la presión por aliviar la crisis de cesantía y financiera, los 23 días que le quedan a mayo se perfilan como vitales.
No es solo la “batalla de Santiago” que ha predicado el ministro de Salud, Jaime Mañalich. ¿Transitamos ahora por un mes decisivo? Mayo es ahora la cancha donde todas estas variables podrían incidir decisivamente en el control sanitario y económico de esta crisis. Después, viene el invierno. Por lo mismo también impactarán en el devenir político del gobierno, partiendo por un Presidente Sebastián Piñera que se juega sus cartas con más margen -que no demasiado tampoco- que el que tenía después de octubre.
Es un panorama en el que coinciden, desde sus respectivas veredas, cuatro observadores especializados que sopesan lo que viene. Lo primero son las proyecciones clínicas.

Las próximas dos semanas

En estos días clave se vivirá no sólo el peak de contagios y, por consiguiente, de uso de camas críticas y ventiladores. Todos insumos que tienen un número de tope. A este ritmo más vigoroso de contagios, la semana que viene y la subsiguiente arrojarán pistas decidoras porque -no olvidar- un infectado tarda en acusar síntomas y en caer hospitalizado o con ventilador, si es su caso. Es lo que cree, por ejemplo, el doctor Pablo Vial, experto en infectología y virología, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad del Desarrollo y miembro Consejo Asesor del Minsal por COVID-19: “Si bien ahora comenzó una cuarentena más masiva, todos los casos adquiridos (contagiados) esta semana van a presentar síntomas la próxima, con el período de incubación de seis días”.
“Entonces, la semana que sigue aumentará la demanda de hospitalizaciones, camas críticas y ventiladores. Eso hace pensar que el peak puede llegar la próxima semana, con buena parte de la Región Metropolitana afectada”, sigue, pero advierte que “también la subsiguiente pueden aumentar esos requerimientos”.
Algo parecido sostiene el exministro de Salud Emilio Santelices, también médico, cuando dice que “si estimamos que los números que tenemos hoy serán los más altos que tendremos, en los próximos diez días veremos un impacto en el número de camas que se requerirán”.
El miedo al colapso persiste. El Colegio Médico habló hoy de un “tsunami” para el sistema público. Esta semana el ex subsecretario de Redes Asistenciales, Luis Castillo, dijo que no puede dar garantías que se podrá cumplir lo prometido por el Presidente: que todos los enfermos que necesitarán una cama crítica la van a tener y que todos los enfermos que requieran un ventilador lo van a tener. Vial también cree que “es imposible dar esa garantía”, pero hace el punto que “el Minsal de alguna forma lo ha previsto con un sistema interconectado para poder trasladar pacientes y respiradores si se necesitan”.
Pero esto puede no terminar en mayo. Vial hace ver que si bien después de fin de mes “deberíamos esperar que comenzar a disminuir el contagio, acá hablamos de una primera ola. No hay que olvidar que es bien probable una segunda ola: veo que en la zona oriente de Santiago se había dado una baja significativa con la cuarentena, pero en ellas se levantó y ya comenzaron a aumentar. No depende de mayo, sobre todo pensando en el invierno. Esto sube y baja”.
Sube y baja. Santelices repara en el indicador de contagio efectivo (Re) que mide a cuántas personas infecta a cada uno. Según la Escuela de Salud Pública, dice, ésta “había llegado a 1.54 en la Región Metropolitana, después de haber bajado a 1.6. Uno podría prever que con las medidas que se han tomado, con cuarentenas más marcadas pueda bajar nuevamente”. Pero, siempre y cuando “que la gente cumpla con cuidarse”, y que un escenario auspicioso es que el número “baje a -1 a fines de mayo”.

El margen para el Presidente

¿Entonces? Después del error de La Moneda de haber apurado el llamado a la “nueva normalidad” antes del peak que está por caer, ahora todo este panorama clínico -sumado el social y económico- marcan en rojo mayo. “Es el mes más crítico para el gobierno”, remarca Roberto Izikson de Cadem, quien piensa que sí puede afectarle si se dispara el volumen de víctimas fatales, que hasta ahora no lo ha hecho.

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