La gran voltereta del retail: Cómo Hites pasó de asegurar el sueldo de sus trabajadores a amenazarlos para que suspendan sus contratos

A través de las redes sociales, los trabajadores y trabajadoras de
Empresas Hites se contactaron con su sindicato para denunciar
amedrentamientos y hostigamiento por parte de sus superiores, para que
firmaran los pactos de suspensión de su contrato. Esta realidad
contrasta mucho con lo que ocurría a fines de marzo, cuando la compañía
aseguraba a sus trabajadores que, mientras durara la emergencia
sanitaria, recibirían su sueldo base y gratificaciones sin tener que
cesar su vínculo con la tienda.
La crisis sanitaria por el COVID-19 ha sacado a relucir la peor cara
del sistema, en varios aspectos. Así lo han sentido los trabajadores y
trabajadoras del retail en Chile, quienes han visto suspendidos sus
contratos y remuneraciones – unilateralmente en la mayoría de los casos
–, quedando obligados a subsistir durante la pandemia con sus ahorros
del seguro de cesantía.
Estas grandes empresas comerciales se han amparado en la Ley de
Protección al Empleo, promovida por el Gobierno de Sebastián Piñera,
para cesar sus obligaciones y vínculos laborales, desentendiéndose de
sus trabajadores durante la emergencia de salud, y adhiriendo a una
iniciativa que, se supone, estaba pensada para ayudar a las pequeñas y
medianas empresas del país.
Una de ellas es Empresas Hites, que en los últimos días ha amenazado y
hostigado a sus funcionarios para que firmen un pacto de suspensión de
su contrato por un plazo de dos a cuatro meses, como denuncian desde el
Sindicato de la empresa a El Desconcierto.
Es más, el día 15 de abril la Gerencia de Recursos Humanos de Hites
les comunicó oficialmente a sus empleados y empleadas que pasaría a
suspender los contratos – sin hacer firmar ni preguntar nada a la
contraparte, solo notificándole – cuando la compañía se viera en esta
necesidad por causas “de fuerza mayor”.
Lo que las y los trabajadores de la casa comercial no se explican es
cómo la empresa pasó, en tan solo un mes, de comunicarles que durante la
emergencia sanitaria recibirían sus sueldos base y gratificaciones
“indefinidamente”, a perseguirlos y amedrentarlos para que suspendan sus
vínculos laborales, argumentando que la contingencia ha derivado en
importantes pérdidas para la empresa.
Por último, las dirigentas sindicales que hablaron con El
Desconcierto, también acusan que la empresa se habría identificado como
una entidad financiera para otorgar salvoconducto a sus trabajadores, y
continuar operando aún en las comunas bajo cuarentena, alegando que
proporcionan un servicio básico. Las trabajadoras aseguran que, bajo
este método, Hites ha continuado realizando ventas de sus productos –
sobre todo en el área de electrónica -, y que en los recintos ubicados
en Santiago Centro, por ejemplo, se han llegado a producir entre 15 y 20
millones de pesos diarios, ingresos que, si bien corresponden en parte
al pago de cuotas, también provendrían de la venta de productos en los
locales y comercio online.
A través de las redes sociales,
los trabajadores y trabajadoras de Empresas Hites se contactaron con su
sindicato para denunciar amedrentamientos y hostigamiento por parte de
sus superiores, para que firmaran los pactos de suspensión de su
contrato. Esta realidad contrasta mucho con lo que ocurría a fines de
marzo, cuando la compañía aseguraba a sus trabajadores que, mientras
durara la emergencia sanitaria, recibirían su sueldo base y
gratificaciones sin tener que cesar su vínculo con la tienda.
La crisis sanitaria por el
COVID-19 ha sacado a relucir la peor cara del sistema, en varios
aspectos. Así lo han sentido los trabajadores y trabajadoras del retail
en Chile, quienes han visto suspendidos sus contratos y remuneraciones –
unilateralmente en la mayoría de los casos –, quedando obligados a
subsistir durante la pandemia con sus ahorros del seguro de cesantía.
Estas grandes empresas comerciales se han amparado en la Ley de
Protección al Empleo, promovida por el Gobierno de Sebastián Piñera,
para cesar sus obligaciones y vínculos laborales, desentendiéndose de
sus trabajadores durante la emergencia de salud, y adhiriendo a una
iniciativa que, se supone, estaba pensada para ayudar a las pequeñas y
medianas empresas del país.
Una de ellas es Empresas Hites, que en los últimos días ha amenazado y
hostigado a sus funcionarios para que firmen un pacto de suspensión de
su contrato por un plazo de dos a cuatro meses, como denuncian desde el
Sindicato de la empresa a El Desconcierto.
Es más, el día 15 de abril la Gerencia de Recursos Humanos de Hites
les comunicó oficialmente a sus empleados y empleadas que pasaría a
suspender los contratos – sin hacer firmar ni preguntar nada a la
contraparte, solo notificándole – cuando la compañía se viera en esta
necesidad por causas “de fuerza mayor”.
Lo que las y los trabajadores de la casa comercial no se explican es
cómo la empresa pasó, en tan solo un mes, de comunicarles que durante la
emergencia sanitaria recibirían sus sueldos base y gratificaciones
“indefinidamente”, a perseguirlos y amedrentarlos para que suspendan sus
vínculos laborales, argumentando que la contingencia ha derivado en
importantes pérdidas para la empresa.
Por último, las dirigentas sindicales que hablaron con El
Desconcierto, también acusan que la empresa se habría identificado como
una entidad financiera para otorgar salvoconducto a sus trabajadores, y
continuar operando aún en las comunas bajo cuarentena, alegando que
proporcionan un servicio básico. Las trabajadoras aseguran que, bajo
este método, Hites ha continuado realizando ventas de sus productos –
sobre todo en el área de electrónica -, y que en los recintos ubicados
en Santiago Centro, por ejemplo, se han llegado a producir entre 15 y 20
millones de pesos diarios, ingresos que, si bien corresponden en parte
al pago de cuotas, también provendrían de la venta de productos en los
locales y comercio online.

Las circulares
Desde el domingo 22 de marzo hasta el miércoles 15 de abril, la
empresa Hites envió, a sus más de 4.300 trabajadores y trabajadoras a lo
largo de todo Chile, tres circulares diferentes para aclarar la
política que tomaría la empresa con respecto a la emergencia sanitaria y
el posible cierre de sus sucursales.
La primera de estas circulares, fechada el domingo 22 de marzo, luego
de que el Gobierno decretara Estado de Catástrofe por la pandemia del
coronavirus.
En este comunicado, la empresa establece que desde ese día, “y hasta
nuevo aviso, las tiendas que estén autorizadas legalmente a funcionar,
solo continuarán atendiendo público, en turnos y jornada reducida, para
servir principalmente las necesidades financieras de nuestros clientes”.
Así, y en consecuencia, afirman que suspenderán la jornada laboral
diaria de su personal, con excepción de funcionarios que deban cumplir
con la atención de estos servicios de créditos, préstamos y demás.
Luego – y también “hasta nuevo aviso” – se aclara que “a quienes no
asistan a trabajar se les pagará únicamente el sueldo base y la
gratificación”.
Así, la compañía mostraba una disposición – y solvencia monetaria –
para asegurar estas remuneraciones a sus trabajadores y trabajadoras
durante el tiempo que durara la crisis sanitaria.
Después de la promulgación de la Ley de Protección al Empleo, todo cambió.
El comunicado del día lunes 13 de abril, se parte estableciendo que
en el contexto de la pandemia se han producido múltiples pérdidas para
la compañía y que, por lo tanto, y en vista de los nuevos anuncios del
Gobierno, se acogerían a la nueva legislación, cesando los vínculos
laborales de sus trabajadores – por un período de dos a cuatro meses –
de dos maneras: la suspensión de contrato por acto de autoridad (válido
para personal de establecimientos en comunas en cuarentena) y el pacto
de acuerdo de suspensión del contrato de trabajo (válido para personal
de establecimientos en comunas sin cuarentena).
Si bien, se establece que en la primera modalidad los trabajadores
solo serían notificados, ya que esto estaba mandatado por el Gobierno,
se da a entender que firmar el pacto sería un acto voluntario, al que
podrían acogerse los trabajadores para obtener el seguro de cesantía
durante los meses siguientes.
Sin embargo, la mayoría de las funcionarias y funcionarios se negaron
a firmar este pacto, de acuerdo a lo que comenta Teresa Riquelme,
presidenta del Sindicato de Trabajadores Comercializadora S.A. Hites –
el más grande y antiguo de la firma -, quien afirma a El Desconcierto
que, de sus más de 1.400 asociados, entre 800 y 1.000 no han firmado el
acuerdo propuesto por la empresa, pues lo consideran una vulneración de
sus derechos laborales.
Por último, en el escrito se menciona una “ayuda” que la empresa
entregará a sus trabajadores para que puedan sobrellevar de mejor manera
la crisis: una gift card de 50 mil pesos, que se entregará una única
vez a fines de abril.
“Ese incentivo usurero ni siquiera reemplaza el vale de colación que nos quitaron”, reclama enojada la dirigenta.
Amenazas y hostigamiento
Así también, desde el sindicato denuncian que muchos de sus afiliados
fueron hostigados laboralmente y amenazados con no pago de sueldo y
otros amedrentamientos, para que firmaran el pacto que suspende sus
contratos, incluso a quienes aún se encontraban desempeñando sus
funciones.
A través de las redes sociales,
los trabajadores y trabajadoras de Empresas Hites se contactaron con su
sindicato para denunciar amedrentamientos y hostigamiento por parte de
sus superiores, para que firmaran los pactos de suspensión de su
contrato. Esta realidad contrasta mucho con lo que ocurría a fines de
marzo, cuando la compañía aseguraba a sus trabajadores que, mientras
durara la emergencia sanitaria, recibirían su sueldo base y
gratificaciones sin tener que cesar su vínculo con la tienda.
La crisis sanitaria por el
COVID-19 ha sacado a relucir la peor cara del sistema, en varios
aspectos. Así lo han sentido los trabajadores y trabajadoras del retail
en Chile, quienes han visto suspendidos sus contratos y remuneraciones –
unilateralmente en la mayoría de los casos –, quedando obligados a
subsistir durante la pandemia con sus ahorros del seguro de cesantía.
Estas grandes empresas comerciales se han amparado en la Ley de
Protección al Empleo, promovida por el Gobierno de Sebastián Piñera,
para cesar sus obligaciones y vínculos laborales, desentendiéndose de
sus trabajadores durante la emergencia de salud, y adhiriendo a una
iniciativa que, se supone, estaba pensada para ayudar a las pequeñas y
medianas empresas del país.
Una de ellas es Empresas Hites, que en los últimos días ha amenazado y
hostigado a sus funcionarios para que firmen un pacto de suspensión de
su contrato por un plazo de dos a cuatro meses, como denuncian desde el
Sindicato de la empresa a El Desconcierto.
Es más, el día 15 de abril la Gerencia de Recursos Humanos de Hites
les comunicó oficialmente a sus empleados y empleadas que pasaría a
suspender los contratos – sin hacer firmar ni preguntar nada a la
contraparte, solo notificándole – cuando la compañía se viera en esta
necesidad por causas “de fuerza mayor”.
Lo que las y los trabajadores de la casa comercial no se explican es
cómo la empresa pasó, en tan solo un mes, de comunicarles que durante la
emergencia sanitaria recibirían sus sueldos base y gratificaciones
“indefinidamente”, a perseguirlos y amedrentarlos para que suspendan sus
vínculos laborales, argumentando que la contingencia ha derivado en
importantes pérdidas para la empresa.
Por último, las dirigentas sindicales que hablaron con El
Desconcierto, también acusan que la empresa se habría identificado como
una entidad financiera para otorgar salvoconducto a sus trabajadores, y
continuar operando aún en las comunas bajo cuarentena, alegando que
proporcionan un servicio básico. Las trabajadoras aseguran que, bajo
este método, Hites ha continuado realizando ventas de sus productos –
sobre todo en el área de electrónica -, y que en los recintos ubicados
en Santiago Centro, por ejemplo, se han llegado a producir entre 15 y 20
millones de pesos diarios, ingresos que, si bien corresponden en parte
al pago de cuotas, también provendrían de la venta de productos en los
locales y comercio online.

Las circulares
Desde el domingo 22 de marzo hasta el miércoles 15 de abril, la
empresa Hites envió, a sus más de 4.300 trabajadores y trabajadoras a lo
largo de todo Chile, tres circulares diferentes para aclarar la
política que tomaría la empresa con respecto a la emergencia sanitaria y
el posible cierre de sus sucursales.
La primera de estas circulares, fechada el domingo 22 de marzo, luego
de que el Gobierno decretara Estado de Catástrofe por la pandemia del
coronavirus.
En este comunicado, la empresa establece que desde ese día, “y hasta
nuevo aviso, las tiendas que estén autorizadas legalmente a funcionar,
solo continuarán atendiendo público, en turnos y jornada reducida, para
servir principalmente las necesidades financieras de nuestros clientes”.
Así, y en consecuencia, afirman que suspenderán la jornada laboral
diaria de su personal, con excepción de funcionarios que deban cumplir
con la atención de estos servicios de créditos, préstamos y demás.
Luego – y también “hasta nuevo aviso” – se aclara que “a quienes no
asistan a trabajar se les pagará únicamente el sueldo base y la
gratificación”.

Así, la compañía mostraba una disposición – y solvencia monetaria –
para asegurar estas remuneraciones a sus trabajadores y trabajadoras
durante el tiempo que durara la crisis sanitaria.
Después de la promulgación de la Ley de Protección al Empleo, todo cambió.
El comunicado del día lunes 13 de abril, se parte estableciendo que
en el contexto de la pandemia se han producido múltiples pérdidas para
la compañía y que, por lo tanto, y en vista de los nuevos anuncios del
Gobierno, se acogerían a la nueva legislación, cesando los vínculos
laborales de sus trabajadores – por un período de dos a cuatro meses –
de dos maneras: la suspensión de contrato por acto de autoridad (válido
para personal de establecimientos en comunas en cuarentena) y el pacto
de acuerdo de suspensión del contrato de trabajo (válido para personal
de establecimientos en comunas sin cuarentena).
Si bien, se establece que en la primera modalidad los trabajadores
solo serían notificados, ya que esto estaba mandatado por el Gobierno,
se da a entender que firmar el pacto sería un acto voluntario, al que
podrían acogerse los trabajadores para obtener el seguro de cesantía
durante los meses siguientes.
Sin embargo, la mayoría de las funcionarias y funcionarios se negaron
a firmar este pacto, de acuerdo a lo que comenta Teresa Riquelme,
presidenta del Sindicato de Trabajadores Comercializadora S.A. Hites –
el más grande y antiguo de la firma -, quien afirma a El Desconcierto
que, de sus más de 1.400 asociados, entre 800 y 1.000 no han firmado el
acuerdo propuesto por la empresa, pues lo consideran una vulneración de
sus derechos laborales.
Por último, en el escrito se menciona una “ayuda” que la empresa
entregará a sus trabajadores para que puedan sobrellevar de mejor manera
la crisis: una gift card de 50 mil pesos, que se entregará una única
vez a fines de abril.
“Ese incentivo usurero ni siquiera reemplaza el vale de colación que nos quitaron”, reclama enojada la dirigenta.
Amenazas y hostigamiento
Así también, desde el sindicato denuncian que muchos de sus afiliados
fueron hostigados laboralmente y amenazados con no pago de sueldo y
otros amedrentamientos, para que firmaran el pacto que suspende sus
contratos, incluso a quienes aún se encontraban desempeñando sus
funciones.



Las presiones para firmar el pacto llegan incluso a las personas que
se encuentran realizando sus labores de manera habitual.”Esto sucede aún
cuando hay tiendas que están teniendo ingresos, y a las que las y los
trabajadores se encuentran actualmente concurriendo a trabajar, porque
está abierto todo lo que es electrónica”, especifica Riquelme,
asegurando que los establecimientos en comunas en cuarentena, como los
de Santiago Centro, Chillán, Temuco y Osorno, continúan abiertos a
público, y venden mucho más que créditos.
Paralelamente a esta negativa del personal, y al acoso al que
afirmaron estuvieron expuestos para obligarlos a firmar el pacto,
aparece la tercera circular, fechada el 15 de abril.
En este comunicado, que posee un tono más amenazante, se asegura que
es el poder legislativo el que decide qué empleados pueden acogerse a la
norma y cuáles no, y que “sin perjuicio de los trabajadores que acepten
el pacto (…) la empresa ha tomado la determinación de suspender
contratos de trabajo para otros colaboradores, por verse la actividad
paralizada total o parcialmente a razón de la pandemia, siendo este
hecho un caso fortuito o de fuerza mayor”.
Se señala, según el documento, que las partes “se eximirán de sus
obligaciones contractuales”, y que “se les notificará por carta
certificada a aquellos trabajadores a quienes se les suspenda su
contrato por las razones señaladas”, sin que importe si el trabajador
acepta o no esta medida.
Sin embargo, la presidenta del sindicato acusa que Hites ni siquiera
esperó a que los trabajadores y trabajadoras que no firmaron se les
notificara nada, ya que como organización fueron a chequear el 9 de
abril su estado en la Administradora de Fondos de Cesantía (AFC), y se
encontraron con una sorpresa: A pesar de que muchos no habían acordado
la suspensión de su contrato, y que otros se encontraban realizando
turnos éticos, en el registro ya se encontraban como cesados. La
respuesta de la empresa, según los dirigentes, es que se trataría de un
error de la AFC.
Ante esta vulneración de derechos, como lo interpreta la dirigenta,
Riquelme informa que denunciaron lo sucedido a la Dirección del Trabajo,
como también el hecho de que no se hayan cancelado las quincenas de
abril adeudadas a los funcionarios y funcionarias, y aseguró además que
se encuentran analizando otras acciones legales para tomar a futuro en
relación al cese obligado de sus contratos.
El Desconcierto trató de contactarse en reiteradas ocasiones y a
través de distintos medios con Empresas Hites para obtener su versión al
respecto. No obstante, no hubo respuesta por parte de la compañía.

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