La inversión se estanca pese al optimismo que el Gobierno de Kast intenta transmitir con su megarreforma, mientras la caída de la actividad minera explica buena parte del retroceso económico entre abril y junio.
La economía chilena está en terreno negativo. El Producto Interno Bruto (PIB) ha caído un 0,2% interanual entre abril y junio, y con este resultado acumula dos trimestres en contracción, según datos del Banco Central de Chile. La cifra ha sorprendido al mercado, que estimaba un crecimiento del 0,1%, luego de que el indicador mensual de actividad económica correspondiente a junio registró preliminarmente un repunte tras cinco meses de caídas consecutivas.
En su habitual informe Cuentas Nacionales, el instituto emisor señaló que el retroceso del segundo trimestre se explica por un desplome de las exportaciones –determinado por menores envíos de bienes al exterior, en particular de cobre– y también por la variación de existencias, aunque esto fue compensado por un incremento del consumo en el país. Las actividades que han tenido peor desempeño han sido la minería y la pesca.
De este modo, el primer semestre ha quedado con un registro negativo, del 0,3%. Esto ha resucitado el debate sobre si la economía chilena ha entrado en una recesión técnica debido a que, bajo la medición interanual, el país acumuló dos trimestres consecutivos en contracción. “No, no hay recesión (técnica)”, dijo Jorge Quiroz, ministro de Hacienda.
El Banco Central de Chile, encabezado por Rosanna Costa, señaló, por otro lado, que en términos desestacionalizados, el PIB se mantuvo sin variación entre abril y junio respecto al trimestre anterior.
Las inversiones se estancaron en el segundo trimestre. La formación bruta de capital fijo (FBCF) no registró variación en el período, debido a la compensación entre una caída en la construcción y otras obras, y un aumento en la maquinaria y equipo. “En la primera, incidió una menor inversión en obras de ingeniería y en la segunda destacaron las mayores compras de equipos eléctricos y electrónicos”, según el informe.
El estancamiento se produjo a pesar del optimismo que el Gobierno de José Antonio Kast ha pretendido transmitir a los inversionistas, particularmente a través de su megarreforma aprobada en el Congreso, a principios de agosto, que apunta a una baja gradual del 27% al 23% de los impuestos corporativos y en ofrecer invariabilidad tributaria a las grandes inversiones.
Además, la desaceleración de la economía se produce después de que Chile ha sido castigado por Estados Unidos con un arancel del 12,5% a varios de los productos exportados por el país sudamericano. Esto, aunque no incluye al cobre y al litio, se ha instalado como un motivo de preocupación para la Administración de Kast que, basado en su sintonía ideológica con Donald Trump, había apostado por Washington como uno de sus principales aliados en el comercio exterior.
El cobre, el origen de la caída
El banco central aseguró que, desde la perspectiva de origen, la contracción se explicó, en gran parte, por la actividad minera que, en concreto, experimentó una variación anual del -6,4%, el mayor descenso de los rubros que componen el PIB. Es el cuarto trimestre en el que muestra números negativos.
El retroceso en la extracción de cobre —principal producto de exportación chileno— responde a la caída en las leyes del mineral y a las labores de mantención que redujeron la producción en los principales yacimientos del país.
No obstante, el propio informe del organismo matiza que el resto de la minería sí logró crecer, apoyada en la extracción de litio, oro y plata. Según detalla el documento, en el caso del litio el resultado reflejó mayores leyes del mineral y mejoras operacionales, mientras que en el del oro incidió la puesta en marcha de una nueva faena durante el año anterior.
Daniel Mas, biministro de Economía y de Minería, dijo que los números del segundo trimestre reflejaban que han enfrentado “un semestre exigente, marcado especialmente por desafíos estructurales y operacionales en la minería y en la pesca”.
La autoridad explicó que, al mismo tiempo, el dinamismo del sector no minero, que subió un 0,7% (impulsado por los servicios personales y el comercio), confirma que la economía chilena tiene resiliencia y capacidad para crecer. “Como Gobierno vamos a acelerar el paso, destrabar inversiones, impulsar proyectos, entregar certezas para recuperar nuestra capacidad productiva y generar más empleo”.
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