02 julio 2026

El invitado sorpresa: el fantasma de la recesión viene a complicar la agenda de Quiroz


El Imacec de mayo y las cifras de empleo tienen al mercado mirando de reojo la palabra maldita: recesión. La actividad económica de mayo cayó 0,9% anual y 0,2% mensual desestacionalizado, peor que lo esperado por el consenso de los economistas privados, y dejó instalada la pregunta: si la economía ya entró —o está a punto de entrar— en una recesión técnica.

  • La recesión técnica aún no está sellada. Según Scotiabank, para que el segundo trimestre confirme una caída sin discusión, el Imacec de junio tendría que retroceder 0,5% mensual desestacionalizado. Sus microdatos apuntan a algo más de dinamismo en junio, aunque no necesariamente suficiente para compensar la debilidad de los sectores primarios, la manufactura y el transporte.
  • Gemines y otros informes privados son menos optimistas y ya ven como un hecho que la economía se contrajo entre abril y junio, confirmando la definición de una recesión: dos trimestres seguidos de crecimiento negativo.
  • El informe de Scotiabank pone el foco en que la debilidad ya no parece un tropiezo puntual. Por segundo mes consecutivo, el Imacec desestacionalizado cayó en términos interanuales, mientras el no minero acumula tres trimestres de estancamiento. Casi todos los sectores mostraron crecimiento nulo o negativo frente al mes anterior.

Y el problema es que el frenazo se está extendiendo. Los shocks de oferta que golpearon a los sectores primarios en el primer trimestre todavía se sienten en la actividad no minera, especialmente en manufactura y transporte, mientras la construcción sigue sin levantar cabeza por una inversión residencial plana. El consumo, en tanto, llegaría al segundo trimestre prácticamente estancado. “Parte importante de la baja de manufactura general es por peces (etc) que 𝐜𝐚𝐞 -𝟓𝟎% 𝐢𝐧𝐭𝐞𝐫𝐚𝐧𝐮𝐚𝐥 𝐲 𝐦𝐮𝐲 𝐩𝐨𝐫 𝐝𝐞𝐛𝐚𝐣𝐨 𝐝𝐞 𝐧𝐢𝐯𝐞𝐥𝐞𝐬 𝐞𝐬𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥𝐞𝐬”, lo destaca Rodrigo Wagner, excoordinador macro de Hacienda de Boric.

  • Lo que está claro es que este va a ser el primer año en que vamos a crecer menos de lo que eran las expectativas del mercado y del Banco Central en diciembre del año pasado. Eso sí, hay consenso en que a partir de este mes la economía debería comenzar a repuntar y se anticipa una recuperación importante en el segundo semestre, en parte por bases de comparación más débiles y en parte por recuperación genuina (y dos días hábiles más). Pero las proyecciones de crecimiento ahora son que terminemos el año creciendo 1,3%.
  • La arista política. Nicolás Grau, fresco de zafar de una acusación constitucional sin fondo, salió a criticar al actual oficialismo recordando que ellos atribuían las mejores cifras y perspectivas económicas a las expectativas por el cambio de gobierno. “La coalición entrante, su discurso era que eso ocurría porque el mercado ya había anticipado que estaban llegando ellos. Esa era la discusión. Entonces uno no puede estar en una situación en que cuando están bien es que el mercado está anticipando que vienen ellos y después cuando la economía baja un poco su ritmo es por todo lo que le heredaron. Esas dos cosas, en términos lógicos, no son compatibles”, afirmó en Radio Duna.

Para Scotiabank, el Banco Central quedó descolocado frente a su propio escenario del IPoM de junio. Para cumplirlo, la actividad tendría que crecer más de 3% anual en junio, algo que el banco ve como “absolutamente inalcanzable”. A eso se suma un mercado laboral que se deteriora, con una tasa de desempleo desestacionalizada de 9,2%.

  • La conclusión política-monetaria es inevitable: con brechas de capacidad más abiertas, la opción de recortar la TPM vuelve a la mesa. Scotiabank cree que en la reunión del 28 de julio el Banco Central debería al menos evaluar un recorte de 25 puntos base, aunque probablemente lo postergue por cautela inflacionaria. Septiembre, con nuevo IPoM y más datos de IPC, aparece como la ventana más realista para un recorte.

La crisis de empleo. No es solo la tasa. La destrucción de empleo asalariado privado se acumula hace cinco trimestres, mientras crece la informalidad en la creación de puestos de trabajo.

Esta semana la Mesa Laboral que armó el Gobierno entregó su informe y apuntó al corazón del problema: empleo femenino, informalidad y costos de contratación. El informe final de la Mesa de Reactivación Laboral entregó un diagnóstico duro: Chile lleva 40 meses con desempleo sobre 8%.

A eso se suma una tasa de ocupación que sigue bajo el nivel prepandemia y una señal preocupante desde los registros administrativos: entre marzo de 2022 y marzo de 2026 se habrían perdido 70 mil empleos formales, pese a que la encuesta del INE muestra otra película. La Mesa, presidida por David Bravo, lo resume como una emergencia laboral que requiere medidas concretas, no solo más diagnóstico.

El informe pone de manifiesto un tema incómodo para el Gobierno: el alza del salario mínimo, la reducción de jornada de 45 a 40 horas sin ajuste salarial y el aumento de 7 puntos en la cotización del empleador están elevando los costos laborales en un momento en que las empresas —especialmente las pymes— ya están con poco margen para contratar.

  • El primer bloque de propuestas apunta al empleo femenino y al sistema de cuidados. La Mesa plantea aprobar con urgencia la reforma de sala cuna universal, pero advierte que eso no basta. También propone crear un sistema universal de cuidado extraescolar, inspirado en el programa 4 a 7, pero mucho más amplio: con operación entre las 16:00 y 19:00 horas, cobertura en vacaciones, talleres deportivos y culturales, transporte, colación y una plataforma única de postulación.

Las 40 horas en la mira. El capítulo más sensible es el de regulación laboral. La Mesa propone ampliar el período de referencia para calcular la jornada promedio desde las actuales 4 semanas a 15 semanas —el promedio OCDE— o incluso hasta 52 semanas, como en Alemania o Países Bajos.

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