Carlos Heller Solari declaró ante el Ministerio Público que no conocía a Michael Clark ni al grupo Sartor antes de venderles su paquete accionario en Azul Azul. En ocho oportunidades negó cualquier vínculo con los actuales controladores del club. El empresario aseguró que vendió su 63% de acciones —a un precio de $380,7 por acción— por amenazas de muerte que afectaron a su familia, perdiendo entre 4 y 5 millones de dólares en la operación. La transacción, concretada en 2021, es investigada por la fiscalía, que sospecha que fondos de origen ilícito financiaron la compra a través del Fondo de Inversión Privado Tactical Sport.
Carlos Heller Solari negó en nueve oportunidades conocer a Michael Clark, Sartor o sus directores antes de venderles su paquete accionario que los dejó como dueños mayoritarios de la U. Lo hizo el pasado 19 de noviembre, durante la declaración que prestó ante el Ministerio Público y la PDI en medio de la trama que hoy salpica a Azul Azul.
En su intervención —que quedó plasmada en ocho carillas y la que accedió la Unidad de Investigación de Bío Bío—, Heller contó su versión de cómo el “Romántico Viajero” terminó en manos de la cuestionada entidad financiera. Dijo, por ejemplo, que decidió salirse del club de sus amores porque su familia se lo pidió tras haber recibido amenazas y que la operación le significó la pérdida de unos 5 millones de dólares.
—Yo había escuchado del grupo Sartor, pero nunca me relacioné con ellos. No los conocía y, la verdad, me importaba muy poco —atestiguó.
SU SALIDA DE AZUL AZUL
Heller es un acaudalado empresario chileno. Es director de un puñado de las más conocidas firmas en territorio nacional: preside Megamedia, el Club Hípico de Santiago, la Agrícola Ancalí, Transportes Sotraser y Falabella. Y fue presidente de Azul Azul S.A entre 2013 y 2019, para luego vender sus acciones en abril de 2021.
Justamente esa transacción está en el centro del caso Sartor. Y es que fuentes consultadas por Bío Bío Investiga aseguran que el Ministerio Público sospecha que dineros —presumiblemente obtenidos de manera ilegal— pudieron haber sido utilizados para financiar la mentada operación. Todo a través del Fondo de Inversión Privado Tactical Sport. El mismo, más tarde, quedaría bajo control absoluto de Clark, luego de que mediante una de sus sociedades, Antumalal, adquiriera prácticamente la totalidad de sus cuotas.
Según Heller, la decisión de dejar la testera de la concesionaria fue debido a “múltiples amenazas de muerte”.
—En el contexto de estas amenazas y del hostigamiento de terceros, es decir, por un tema familiar que me afectó directamente, decidí dejar el cargo. No fue por gestión económica. No tuvo relación con temas económicos —partió contando.
En su alocución, el empresario dijo que para entonces, pese a haber pasado a un segundo plano, siguió con acciones de la sociedad anónima. Eso, hasta que le llegó una oferta para comprar la participación que él tenía de la U, algo así como el 63% de las acciones. Detrás de la propuesta estaba Michael Clark y —según Heller— estuvo mediada por uno de los directores de su holding empresarial, Gonzalo Rojas, del Grupo Bethia, entre otros asesores. Eso sí, aclaró que —al igual que todo negocio— el tira y afloja comenzó de manera informal.
—Más que ofertas directas fue el típico preguntar, un “pololeo”, siempre lo vio el señor Gonzalo Rojas, me preguntaba y yo señalaba no, ese precio no le vendo (…) Hasta que llegó la oferta —explicó.
Heller detalló que fueron sus asesores quienes trataron directamente con Clark, quien actuó en representación de Redwood Capital.
—Esa oferta llegó el 20 de julio del año 2020, oferta que se efectúa en relación a la compra a través de una OPA [Oferta Pública de Adquisición], la cual se firmó el 8 de marzo de 2021. La OPA se llevó a efecto del 26 de abril de 2021, declarándose exitosa con fecha 29 de mayo de 2021.
AFIRMÓ NO CONOCER A SARTOR
El fiscal a cargo de la diligencia y de la trama Sartor, Juan Pablo Araya, entonces le consultó si conocía a Michael Clark o sus socios. En repetidas ocasiones, Heller afirmó que no. En total, fueron ocho oportunidades.
—Yo había escuchado del grupo Sartor, pero nunca me relacioné con ellos. No los conocía y, la verdad, me importaba muy poco. (…) Hubo muchas especulaciones y presión. Se decía que yo seguía manejando los títeres aun cuando había renunciado, lo que no era así— sostuvo.
Y añadió:
—Conocí el nombre de Michael Clark cuando se firmaron los contratos.
Lo propio dijo respecto de Tactical Sport, la sociedad que concretó la compra.
—Yo no sabía quién controlaba el fondo. Escuchaba que había llegado la oferta de Michael Clark y que él era quien dirigía.
“SACARSE EL PARCHE CURITA RÁPIDO”
El precio de venta —según declaró Heller— fue de $380,7 por acción, lo que habría ascendido a un total de $11.152.481.054, equivalente en ese momento a aproximadamente 15 millones de dólares.
—Para mi hubo pérdida significativa, unos 4 o 5 millones de dólares aproximadamente (…) Por decirte, yo creo que compré a 500 pesos y algo la acción y se vendieron a 380 pesos, aproximadamente.
—¿Azul Azul era rentable? —le consultó Araya.
—La respuesta es que no, es cero rentable. Nunca se hizo para rentabilizar nada, al contrario, fue por pasión y nunca fue un negocio y no creo que llegue a serlo —retrucó Heller—. No fue por temas de negocio, perdí plata siempre. Cumplí un sueño caro y no amistoso.
Según explicó el empresario, decidió vender porque se dio cuenta de que “no había más oferentes”. Aseveró que quería salir y “sacarse el parche curita rápido”. Afirmó que detrás de la presidencia de Azul Azul hay “un tema de poder”, “de quienes se quieren vestir con el cargo”.
—En mi caso fue pasión. Otros le llaman estupidez, pero para mí fue pasión. Había mucho estrés. Lo realicé por pasión —insistió—. Yo llegué a la parte de la venta por la OPA, no sabía ni analicé los motivos de qué quería hacer con la U la gente que la compró. No era de interés mío saber para qué quería Michael Clark la U. Nunca lo conocí, ni lo conozco todavía.
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