El viernes comenzó la protesta masiva. Seis días antes los escolares habían empezado a evadir el pasaje en el metro de Santiago. Desde el gobierno se minimizó esa movilización y se tildó a los evasores de “vándalos” y “delincuentes”. El viernes las imágenes de estudiantes ensangrentados producto de la represión de Carabineros encendió los ánimos, y esa misma noche se desató un masivo caceroleo en Santiago. El sábado, ya bajo Estado de Emergencia, el gobierno cedió y congeló el alza del pasaje del transporte público. Pero a esa altura la movilización exigía cambios estructurales. Desde el sábado se decretó toque de queda para controlar el vandalismo, los saqueos y los incendios. El asunto sigue. Este es el retrato de la protesta en Santiago.
















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