De acuerdo a la indagación del Ministerio Público, el imputado habría maniatado y estrangulado con un género a la joven hasta causarle la muerte.
Mauricio Mondaca
Catorce tomos de investigación y 300 horas de
grabación de cámaras de seguridad acumuló la Fiscalía en los casi 16
meses que duró la investigación por la desaparición y muerte de Fernanda
Maciel, la joven de 21 años a la que se le perdió el rastro en febrero
de 2018 cuando tenía siete meses de embarazo. El lunes pasado su cuerpo
fue hallado en una bodega cercana a su vivienda en Conchalí.
Ayer fue formalizado Felipe Rojas por los delitos
de homicidio calificado, inhumación ilegal y aborto, quien quedó en
prisión preventiva. Crucial en el caso fue la declaración de un testigo
que señaló la ubicación de los restos.
Paso a paso
De acuerdo al relato de la Fiscalía, el
imputado habría maniatado y estrangulado con un género a la joven hasta
causarle la muerte. Al día siguiente habría excavado el patio de la
bodega -un lugar de unos 700 metros cuadrados utilizado para guardar
telas para carpas de eventos- para enterrar el cuerpo envuelto en
género, cal y cemento en un pozo de 70 centímetros de profundidad. En el
lugar dispuso también dos metros de escombros.
La versión de la Fiscalía agregó que luego que
Fernanda no volviera a su casa después de salir durante la tarde del 10
de febrero de 2018 -día en que según las cámaras de seguridad caminó
desde la calle Llaima a Cordillera de Los Andes en Conchalí- la familia
interpuso la denuncia por presunta desgracia el 11 de febrero.
De esta manera, la Sección de Encargo de Personas
(SEP) de Carabineros quedó a cargo de la búsqueda. Entre las pericias
que realizó estuvo revisar el lugar y las casas cercanas sin obtener
resultados. Además, tomaron la declaración a los familiares y amigos de
Fernanda, dentro de los cuales se encontraba Felipe Rojas.
Rojas, sospechoso del crimen desde el comienzo del
caso, según dos informes de la PDI, estuvo en silencio durante las casi
cuatro horas que duró la audiencia.
No hizo ninguna demostración cuando la pareja de
Maciel, Luis Pettersen, le exigió que lo mirara desde el fondo de la
sala, ni cuando éste lo amenazó de muerte. Tampoco puso atención en los
detalles que entregó durante la audiencia la fiscal Patricia Varas,
quien mostró imágenes de cámaras de seguridad, leyó testimonios, enumeró
contradicciones y detalló las acciones que Rojas habría seguido ese 10
de febrero.
La persecutora enumeró varias teorías que
resultaron ser falsas. Entre ellas, según el Ministerio Público, estuvo
el relato de Rojas a una persona sobre que él y Maciel estaban en la
bodega cuando esta última se había tropezado y golpeado en la cabeza. Él
le aseguró, entre llantos, que intentó ayudarla, pero que la joven
comenzó a convulsionar. "Le pregunté por qué no pidió ayuda si fue un
accidente", declaró el testigo, e indicó que Rojas le respondió que
"estaba volado y tomó malas decisiones",
Para la fiscal, el imputado mintió al declarar
haber entregado las llaves de la bodega en que trabajaba antes del
crimen de Maciel y se confirmó que el 12 de febrero entró al recinto en
bicicleta con un saco de cemento y luego con uno de cal.
clave La declaración de un testigo fue la llave para dar con los restos de Maciel.
ubicación El cuerpo de la víctima fue enterrado a 70 centímetros de profundidad.
revisión La Fiscalía analizó 300 horas de grabaciones de cámaras de seguridad.


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